El precio del crudo venezolano depende directamente de lo que ocurra a miles de kilómetros de distancia
El crudo Brent subió casi 4% en una sola jornada y se instaló por encima de los 104 dólares por barril. La combinación de riesgos geopolíticos y suspensión de producción en el Golfo de México está generando un contexto favorable para los precios del crudo venezolano.
El petróleo internacional volvió a dispararse este jueves 8 de octubre. El crudo Brent, de referencia para Europa y buena parte de Asia, cerró en 104,28 dólares por barril, con un alza superior a los 4 dólares respecto a la jornada anterior. El crudo ligero de Nueva York (WTI, por sus siglas en inglés West Texas Intermediate) también avanzó con fuerza y se ubicó por encima de los 91 dólares.
Se trata del primer regreso del Brent a la zona de los 104 dólares desde finales de septiembre, y uno de los movimientos diarios más pronunciados del mes. Para Venezuela, esta no es una noticia lejana: el crudo Merey, la principal variedad de exportación del país, está directamente vinculado al precio del Brent. Según el más reciente informe mensual de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), el Merey se cotizaba a comienzos de octubre alrededor de 76,82 dólares por barril. Si el Brent se mantiene en el entorno de los 104 dólares, el precio de referencia del crudo venezolano recibirá un respaldo significativo.
Dos fuerzas empujan el precio hacia arriba

La tensión en Medio Oriente es el primer factor detrás del repunte. Según reportes de medios internacionales, la relación entre Estados Unidos e Irán se ha deteriorado nuevamente en octubre. Versiones de prensa señalaron que la Casa Blanca habría solicitado al Pentágono elaborar planes para un posible ataque contra Irán, lo que encendió de inmediato las alarmas en el mercado energético.

El estrecho de Ormuz, controlado en parte por Irán, es la ruta marítima más importante del mundo para el transporte de petróleo. Antes del conflicto, cerca del 20% del suministro global de petróleo y combustibles pasaba por ese paso. Con la guerra ya en su octavo mes, el tráfico de buques cisterna por la zona se ha reducido drásticamente. Datos de seguimiento marítimo indican que el número de buques comerciales que cruzaron el estrecho llegó a caer hasta siete por día, el nivel más bajo desde el 23 de julio.
El huracán Isaias en el Golfo de México es el segundo factor. La tormenta, que ya alcanzó categoría 2, obligó a las empresas energéticas que operan en la costa estadounidense del Golfo a evacuar personal y suspender operaciones de forma masiva. Según la Oficina de Gestión de Energía Oceánica de Estados Unidos (BOEM, por sus siglas en inglés Bureau of Ocean Energy Management), cerca del 62,89% de la producción diaria de petróleo y el 57,35% de la producción de gas natural en la zona han sido suspendidos.
Entre las compañías afectadas figuran Chevron, Shell y BP (British Petroleum). Los cálculos del sector estiman que el huracán podría afectar alrededor del 14% de la capacidad de refinación de Estados Unidos, equivalente a unos 2,7 millones de barriles diarios. La costa del Golfo concentra más de la mitad de la capacidad de refinación del país, lo que implica presión adicional sobre el suministro de gasolina y diésel en el corto plazo.
¿Qué gana Venezuela con esto?
El impacto de un petróleo más caro sobre las finanzas venezolanas es directo. Economistas han estimado que cada dólar de aumento en el precio del barril representa unos 24 millones de dólares adicionales al mes para Venezuela, sin necesidad de incrementar el volumen exportado.
Si se toma como referencia el Merey actual, cercano a los 76 dólares, frente a los aproximadamente 43 dólares de comienzos de año, solo el efecto precio ya representa un ingreso considerablemente mayor para el país.
A esto se suma que la producción petrolera venezolana también ha venido recuperándose. En meses recientes, la producción diaria de crudo llegó a tocar los 1,2 millones de barriles, su nivel más alto en casi seis años. El descuento del Merey frente al Brent llegó a estrecharse hasta los 12 dólares por barril, el menor desde 2019.
Sin embargo, hay matices que impiden cantar victoria. Comerciantes consultados por agencias internacionales señalan que las ofertas de crudo venezolano en el mercado spot se han debilitado en las últimas semanas, con descuentos que en algunos casos se ampliaron hasta 18 o 20 dólares por barril. En otras palabras, el precio "de pizarra" todavía no se traduce del todo en ingresos reales para el país. El encarecimiento del transporte es una de las razones: el flete de un buque Aframax (petrolero de tamaño mediano, con capacidad de entre 80.000 y 120.000 toneladas de peso muerto) desde el terminal José hacia la costa del Golfo pasó de unos 1,9 dólares por barril a comienzos de año a cerca de 5 dólares en la actualidad.
Lo que viene
En las próximas semanas, dos variables determinarán si este repunte del petróleo tiene un efecto duradero para Venezuela.
La primera es la duración del huracán. Los analistas coinciden en que la suspensión de producción en el Golfo de México es "temporal". Siempre que no haya daños graves en las instalaciones, la producción se recuperará con relativa rapidez. Eso significa que el impacto del huracán sobre la oferta no será permanente.
La segunda es la evolución de la situación en Medio Oriente. El presidente Trump declaró el jueves que Estados Unidos no atacará a Irán antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, y aseguró que ambas partes mantienen "conversaciones positivas". Esa declaración hizo retroceder parcialmente el precio del crudo durante la jornada. No obstante, los analistas advierten que, incluso sin un conflicto militar directo, el riesgo de ataques a buques cisterna, el aumento de los costos de seguro y las interrupciones en la cadena de suministro seguirán sosteniendo una "prima de riesgo geopolítico" en el precio del petróleo.
Para Venezuela, que el Brent se mantenga por encima de los 100 dólares es, en sí mismo, una señal positiva. Más allá de la volatilidad de corto plazo, mientras el precio internacional no registre una caída pronunciada, las finanzas del país petrolero tendrán un espacio de respiro.