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sábado, 15 de enero de 2022

Hace 4 años murió en Margarita , RUBEN MIJARES FUE UN VERDADERO AMIGO

 






Hace 4 años murió en Margarita






ADEMAS DEL BEISBOL Y LA SALSA, 

RUBEN MIJARES FUE UN VERDADERO AMIGO


Barinas (Dimas J. Medina) No sabía que estaba enfermo. Pero desde que supimos que el torneo de nuestro beisbol profesional, correspondiente a la temporada 2.017-18, se jugó en su honor, comprendimos que se lo merecía.


Por algo, hace seis años fue exaltado al Salón de la Fama de nuestro beisbol, ubicado en el Centro Comercial Sambil de Valencia. Y si lo llevaron a este inmortal recinto, fue porque el amigo Rubén se lo había ganado.


Y sobre su imponente presencia en el beisbol profesional, recordamos de manera triste aque  lunes 15 de enero de 2.018, cuando su prestigio ingresó a la gloria eterna, como agudo y entusiasta referente del periodismo deportivo en nuestro país tanto en la prensa escrita como en los medios audivisuales.


Además de conocedor impertinente del beisbol, mi amigo Rubén, fue también un excelente melómano. Por eso, hoy quiero rescatar de nuestros imperecederos recuerdos, tres hechos que particularmente me unió profundamente con este ícono de la comunicación social nacido en Puerto Cabello.


El primero, haberlo conocido personalmente en un restaurant en Carora, donde el entonces voluminoso y espigado periodista almorzaba con el equipo de transmisión radial de Los Cardenales de Lara. Eso fue durante mi etapa de estudiante de bachillerato. Nos trasladábamos con mi hermano Chuma (QEPD) y el amigo Orangel Arrieta para el novenario de mi abuela Camelia Rivero en Churuguara, estado Falcón.


Tan importante resultó aquel encuentro para mí, que años después cuando comenzaba a matar fiebre como estudiante de periodista, volvimos a coincidir con Rubén Mijares, pero esta vez, en el estadio “Luis Aparicio El Grande” de Maracaibo.


Desde entonces, comenzó una amistad que se consolidó cuando un segundo encuentro, ocurrido a mediados de la década de los 90, conocimos otra faceta de Rubén Mijares, su festiva devoción por los ritmos musicales afrocaribeños. 


Por invitación de un pana, enamorado como todos mis amigos de farras, de la salsa y del beisbol, Rubén Mijares vino a Barinas. Lo trajo el sonero Noel Arnaldo Zamudia Aro, para que disertara una charla sobre la salsa, que lamentablemente no se pudo realizar.


Zamudia y su grupo de rumberos nos inventamos una fiesta para no desperdiciar la presencia del portentoso porteño en Barinas y la excusa fue el cumpleaños de otro amigo, el hoy desaparecido Carlos Pantoja.  


En la casa de Pantoja, Mijares no sólo bailó y habló de la buena salsa, sino que al día siguiente, le tributamos un sencillo homenaje, en aquellos recordados torneos de pelota suave que realizaba la Liga Hípica de Softbol que dirigía precisamente Carlos Pantoja.


Años después, invitamos a Rubén Mijares para que disertara en Barinas sobre la historia de nuestro único Hall de la Fama en el beisbol de las grades ligas, Luisito Aparicio. Ocurrió en plena festividades en honor a Nuestra Virgen del Pilar, en el año 2001. Vino acompañado del propio Aparicio y del también ex pelotero y comentarista Dámaso Blanco. Y no conforme con la charla que disertó en los abiertos espacios de la alcaldía de Barinas, propusimos al entonces alcalde Julio César Reyes, que lo incluyera como jurado al reinado de aquellas ferias, junto a sus acompañantes Aparicio y Blanco. Así ocurrió y después vino la rumba sana entre sus panas.  


De aquellos etílicos encuentros, vino un tercer encuentro que particularmente me enorgulleció como periodista. Ocurrió en plena Serie del Caribe celebrada en Margarita en el 2.010. Allá Rubén Mijares, como jefe de prensa, me encomendó varios trabajos como su asistente, debido a las fallas que mostró su equipo en la logística en el desarrollo de una importantísima actividad durante aquel evento: La exaltación de varios jugadores al Salón de la Fama de la Serie del Caribe.


Cuando me propuso que lo ayudara durante aquel evento, como su emergente asistente, no puse ninguna objeción a sus órdenes, porque lo consideraba como un amigo. Y así lo consideré hasta su muerte. 


  ¡Buen viaje, amigo!


Foto-leyenda

Rubén Mijares cuando vino a Barinas a ofrecer una charla sobre la vida de Luis Aparicio. Lo acompañan Dámaso Blanco, el propio Aparicio y Dimas Medina (foto Yonny Camacho)

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