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domingo, 28 de agosto de 2022

A propósito de los 32 años de la muerte de Luis Hómez LA MUERTE CON SENTIMIENTO POETICO










 A propósito de los 32 años de la muerte de Luis Hómez 


LA MUERTE CON SENTIMIENTO POETICO


Barinas (Dimas J. Medina) Nunca imaginamos que tan cerca estuvo de la muerte aquel recordado luchador y dirigente político zuliano Luis Homez, para el momento cuando comenzaba a destacarse como un auténtico luchador popular.


En 1.985 cuando ya era un brillante dirigente y cuando el sonado caso de “Los pozos de la muerte” estaba en el tope de la opinión pública nacional, Hómez coincidió con el dolor de nuestra familia. 


Fue durante el velorio de mi padre Ramón “Monche” Medina, allá en la casa donde nacimos y crecimos todos nuestros hermanos, ubicada en la calle Principal del barrio R-10 de mi Cabimas natal.


Sentimos la solidaridad de un hombre que ya comenzaba a ganarse el cariño y respeto de todo el pueblo zuliano.


Cuando recibimos el abrazo de Luis Hómez, pensábamos en la lucha que debíamos seguir haciendo todos los que creíamos en nuestro estado Zulia. De aquel triste viernes 8 de junio de 1.985, día cuando murió mi papá, también recordamos cuando a comienzo de la década de los 90, nuestra recordada profesora Lolita Aniyar de Castro decidió seguir el compromiso de Luis Hómez.


Ya Luis era un líder. Su figura permitió al MAS del Zulia conseguir en las elecciones presidenciales de 1.988, 5 legisladores regionales, 3 diputados al extinto Congreso Nacional (el propio Hómez, Tomas Armas Mata y Anselmo Natale) y una senadora (Lolita Aniyar de Castro). Rodrigo Cabezas y Orangel Arrieta asumieron luego las curules de Luis Hómez y Tomas Armas Mata, cuando éstos dejaron de existir.  


Cuando Luis Hómez luchaba contra la muerte, Lolita decía “los buenos están contigo, maestro, hermano, amigo…”


Por eso, de aquellos recuerdos aún guardamos en  nuestra mente familiar, la presencia de Luis Hómez en compañía del dirigente nacional del MAS, Pompeyo Márquez y del amigo Orangel Arrieta dándole el pésame a mi madre Eva María y a mis hermanos Chuma, Delso, Domingo y Foncho.


Cinco años después, el 28 de agosto de 1.990, cuando se desvaneció el ímpetu de aquel inolvidable luchador zuliano, recordamos igualmente el 18 de noviembre de 1.989, cuando acudimos al estadio “Luis Aparicio El Grande” de Maracaibo, a presenciar el tradicional Juego de La Chinita entre Magallanes y Las Aguilas del Zulia.


A pesar de que ya estábamos en Barinas, de aquel memorable juego de pelota, Lolita decía: “Amigo Luis, ese combate es nuestro. El estadio Luis Aparicio se pone de pie y grita tu nombre, lo repite estruendoso, como siempre. Su entusiasmo no cesa ¡Luis Hómez!, ¡Luis Hómez!”


Aquel multitudinario público aguilucho que suplicaba a gritos por la salud de Hómez, nos hizo recordar nuevamente a mi padre Monche y a la profesora Lolita Aniyar de Castro, cuando la pasión poética de aquella combativa senadora zuliana se resignó ante la muerte del “Defensor del Zulia” o del “Primer Valiente del Zulia”


“Luis, no es el primer combate, claro, tampoco es el último. Y tú lo sabes bien. Ni un solo combate se pierde. Siempre ganarás. El combate es en sí mismo un espacio de victoria. Ya lo verás, gobernador de las mejores tropas; un día veremos alcanzar el poder. Habremos instalado entonces, el reino de la poesía. Tú allí eres el poeta mayor”.


Y como fanático empedernido de nuestras Aguilas del Zulia, su hijo Juan Carlos fue recompensado como jefe de prensa del equipo rapaz, durante aquellos años, cuando de manera gentil atendía siempre a un grupo de periodistas de Barinas que acudimos varias veces al clásico juego de La Chinita.


Y para los que perdieron la memoria o simplemente no lo conocieron, Luis Hómez fue aquel valiente dirigente que verdaderamente revolucionó la manera de hacer política. Lo conocimos en la Universidad del Zulia y como defensor de los derechos humanos de los zulianos, luchó al lado del trabajador petrolero y de los buhoneros de Las Pulgas. Se ganó la admiración de los estudiantes, de las amas de casa y de los gaiteros por la manera como enfrentó a la corrupción, las mafias del poder judicial, los abusos policiales y el fraude inmobiliario, entre otros casos que estremecieron la opinión pública venezolana.


Tan querido fue por su pueblo, que su despedida sigue siendo recordada como la más grande manifestación de duelo en el estado Zulia, igual como fueron los sepelios de Ricardo Aguirre y Felipe Pirela. 


"Y si a la muerte le robamos otro hombre de la oscura soledad, allá en el cielo, los valientes sobran y en mi patria faltan más”  (Daniel Castro)

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