La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, desató una de las jornadas más tensas de seguridad reciente en México. El operativo federal, realizado en zonas rurales de Jalisco con apoyo de inteligencia internacional, terminó con el abatimiento del capo, considerado durante años uno de los narcotraficantes más poderosos del continente. Tras conocerse la noticia, células del CJNG (Cártel Jalisco Nueva Generación), reaccionaron con bloqueos de carreteras, quema de vehículos, ataques a comercios y suspensión de clases y transporte en distintos estados, generando escenas de caos urbano y un fuerte despliegue militar. Las autoridades mantienen operativos de contención mientras evalúan daños y víctimas, y expertos advierten que la desaparición de un líder de este nivel podría provocar disputas internas por el control de rutas del narcotráfico, prolongando la violencia en el corto plazo.
El
operativo militar que terminó con la vida de Oseguera tuvo lugar en la sierra
del estado de Jalisco, donde
fuerzas federales mexicanas, con apoyo de inteligencia de Estados Unidos,
localizaron al capo. Tras el enfrentamiento, el líder criminal fue herido y
falleció durante su traslado a la Ciudad de México.
Ante
la ola de violencia, gobiernos estatales y autoridades federales activaron
protocolos de seguridad y permanecen en sesión permanente para coordinar la
respuesta. En la Ciudad de México, por ejemplo, las autoridades han reforzado
la vigilancia y monitoreo constante de la situación en todo el país.
La presidenta Claudia Sheinbaum hizo un llamado a la calma y a
mantener la confianza en las instituciones, mientras se trabaja para
restablecer el orden. Al mismo tiempo, gobiernos extranjeros emitieron
advertencias a sus ciudadanos debido a la situación de inestabilidad en varias
regiones mexicanas.

