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viernes, 18 de febrero de 2022

EL QUE NO TIENE HISTORIA QUE CONTAR UTILIZA EL IDIOMA COMO UN ARPA


 





Recordando a José León Tapia a su propósito de su natalicio número 94


EL QUE NO TIENE HISTORIA QUE CONTAR

UTILIZA EL IDIOMA COMO UN ARPA


Barinas (Dimas J. Medina) Tuvo la misma chispa del fallecido escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez.


     Aunque se graduó de médico, desde niño estuvo vinculado al mundo literario. Fue un barinés a carta cabal y nunca se separó de su terruño, del que nos confesó su inspiración para escribir, en una entrevista que le hicimos para “Conversando con La Prensa”, 6  meses antes de su muerte. 


     La siguiente entrevista la hicimos en su consultorio médico de la clínica “El Pilar”, a donde acudimos como tutor de la entonces estudiante de Comunicación Social de la Universidad Santa María, Ana María González.     


        Orgulloso de haber tenido la suerte de rescatar todo un universo de historias, leyendas, mitos, pequeños relatos, novelas y fantasías todo tipo en sus 20 libros, el doctor José León Tapia renunció no obstante, al Premio Nacional de Literatura del año 2.004, impresionado por el clima de conflicto que ha venido dominando a Venezuela.


      Los últimos años de su vida los dedicó a disfrutar del amor de su familia y de sus hijos. De las visitas de sus nietos a su casa, siempre recordaba a nuestra amiga y colega Andrea Daza Tapia, a quien la describe como una persona nostálgica, seguida por su otro nieto, Camilo.


        En su eterna Barinas como un día juró “vivir y morir en ella”, “estaré siempre en busca del sosiego necesario en un país como el mío, tan distorsionado por el ambiente político de odio y de retaliaciones de los bandos en contienda, que hieren profundamente mi sensibilidad”.


        Por eso, hasta sus últimos días –murió el 13 de diciembre de aquel 2.007-, el doctor José León Tapia Contreras continúo escribiendo como una forma de catarsis a tantas inquietudes que atormentaban su mente.


LA MEDICINA


        Nacido en Barinas del 18 de febrero de 1928, José León Tapia Contreras inició aquel recordado diálogo haciendo un breve recuento de su vida:


       “La educación primaria la hice en mi pueblo natal. La segundaria la realicé en Barquisimeto en el Liceo “Lisandro Alvarado” y la superior la desarrollé en la Universidad Central de Venezuela, donde me gradué de médico cirujano en 1952”.


        Recordó que entre 1962 y 1965 concursó para el primer curso de postgrado de tres años y seis meses efectuado en el Hospital Vargas y en el  Oncológico “Luis Razetti” de Caracas.


         Convencido de la querencia por su tierra, Tapia Contreras regresó a Barinas, luego de terminar su postgrado, cuando fue nombrado auxiliar docente de la Facultad de Medicina en la misma Universidad Central. 


       En el ocaso de su vida, Tapia Contreras apostó siempre por una medicina diferente, por esa en la que enseñanza ética debe tener siempre presente que el enfermo es el primer personaje, y que los derechos del mismo enfermo deben respetarse siempre con esa responsabilidad médica que hoy parece destinado a desaparecer.


EL EMBRUJO LITERARIO 


        Doctor ¿Qué nos puede decir sobre los personajes de “Tierras de Marqueses”?


       -Yo cuento una serie de personajes que existieron, como José María Pumar, hijo del Márquez. Allí cuento el impacto que fue para esa familia en particular, el cambio radical. Esa novela ha tenido no menos de 6 ediciones a nivel nacional e internacional, sobre todo en España; esa novela está clasificada como una novela realmente importante, por eso digo que esa es la novela más importante para mí…


      Doctor, háblenos ahora un poco sobre su obra “El Embrujo de los Palacios”


      -Yo escribí antes una novela muy apreciada, muy querida que tuvo muy buena acogida a nivel nacional, con prólogo de Orlando Araujo que se llama “La Música de las Charnelas”, que es el mundo cuando mi padre se fue al campo como está descrito en el libro de los Palacios, que lo robaron y lo vigilaron aquí en Barinas. En esa obra, comento que dejamos de ser urbanos para ser unos campesinos y allí cuento todo ese mundo de lo que eran los ejidos de Barinas…


    ¿Sus obras también describen ese embrujo de viejas leyendas? 


       -…un día entramos a ver la casa; allí funciona un museo, entonces cuál sería mi sorpresa, que cuando entró a la casa, me consigo con más de 60 años que yo no la visitaba. Yo me mudé de esa casa cuando tenía 13 o 14 años; actualmente la casa está intacta como si hubiera tenido una reencarnación 60 años atrás. Fue tanto el impacto que me causó al salir de esa casa, que estuve un buen rato mareado, como si estuviera en un estado de ensueño…


     ¿Por eso, “El Embrujo de los Palacios” fue realmente un embrujo?


     -Cuando comencé a escribir esa pequeña novela, me deslumbro a dos ancianas: Mi abuela y mi hermana; también deslumbré a todo el mundo en aquel patio que está igualito todavía, esos corredores que yo viví cuando “El Embrujo de los Palacios”. En esos corredores corrí como sonámbulo. Fue impresionante, como si estuviera otra vez  en esa época…


     ¿Quiere decir que antes de escribir esa novela, aquella vieja casa lo hechizó? 


       -Cuando llegué a mi casa, mi señora se mortificó mucho porque me vio muy mal y entonces ese mismo día, me puse a escribir la novela. La hice en 20 días. Y desde entonces, siempre he estado diciendo que esa novela ha debido ser la primera que yo escribiera, porque de ella han salido todas. Es decir, que sin calcular el tiempo, si yo hubiera visitado antes esa casa, “El Embrujo de los Palacios” hubiese sido mi primera novela, porque los otros libros que vinieron después, yo los escribí por motivaciones diferentes…


    ¿Y por qué entonces “Tierra de Marqueses”?


     -“Tierra de Marqueses” fue el primer libro que yo me atreví a escribir en primera persona, por que los demás son libros testimoniales, como “Maisanta”, “Zamora” y “El Tigre de Guaitó”…


     ¿Alguna vez sintió pánico o miedo al escribir sus libros?


     -Más bien diría, miedo escénico, porque a la hora de escribir, me iba a buscar los personajes vivos de esos libros que estaban por ahí regados en Apure, en Barinas, en el Arauca de Colombia y en todas partes. Yo me llevaba el grabador, los grababa; me traía el testimonio y de allí iba escribiendo, pero el fuerte creativo mío aparece con “Tierra de Marqueses” y finaliza con “El Embrujo de los Palacios”, que realmente es un libro que me salió de adentro…


SUS NOVELAS Y LA CRITICA LITERARIA


       ¿Cómo observa la crítica literaria a sus obras?


       -Yo creo que como un idioma; así lo ha observado la Academia de la Lengua, además mi idioma, es un idioma directo; yo no uso rebuscamiento de idiomas, ni cambios, ni experimentalismos con el lenguaje, ni la forma, como hace la mayoría de la gente que no tiene historia que contar, porque el que no tiene historia que contar utiliza el idioma como un arpa, como una música, para que con la metáfora pueda iluminar todo lo que está escribiendo, porque al fin y al cabo, todo se transforma en idioma.


    ¿Por eso es importante el idioma a la hora de escribir?


    -Cuando tú tienes mucho que contar, utilizas el idioma como un instrumento de lo que es el pensamiento y de lo que tú tienes por dentro, para darle salida pues a tu imaginación. Por eso, es que a Juan Rulfo le preguntaron en una oportunidad: “Don Juan porqué usted no siguió escribiendo, entonces él contestó: porque se me murieron los viejitos que me echaban los cuentos…


     ¿Tiene otra anécdota parecida a la de Juan Rulfo?


       -Jorge Luís Borges dijo una vez una cosa maravillosa: “Cada vez que se muere un anciano, se muere una biblioteca, se acaba una biblioteca, justamente ese es el problema de la juventud hoy día, que no tiene historia que contar, ya que la historia te la cuenta la televisión o los medios de comunicación y allí no hay ningún parlamento…


     ¿La televisión está acabando con esa vieja manera de contar historias?


      -Actualmente uno no tiene tiempo para sentarte en una mesa como yo que me sentaba en las piernas de mi abuela cuando era niño a escuchar historias…Hoy día, los niños ya están pegado a la televisión, a la computadora, al internet; entonces no hay historia posiblemente, eso creará una gran crisis, un cambio radical en la literatura, porque se está olvidando todo ese pasado, todo ese mundo de cosas…


     Doctor ¿Tiene pensado escribir otro libro?


    -Sí, ahora estoy detrás de un personaje, que es el General Arévalo Cedeño, que me conseguí en la grabación cuando yo escribí “Maisanta”. Ese personaje me lo dijo un anciano que utilicé únicamente para Maisanta, pero ahora me consigo en la misma grabación que hay infinidades de cosas, que son “novelables”. Yo no voy a escribir una cosa histórica prácticamente, sino que con ese personaje, voy hacer una novela como un narrador de ese personaje como si fuera él, el que está narrando y yo lo estoy escuchando; es decir, voy hacer depuraciones del habla. Ese libro lo voy a trabajar con la ayuda de Alberto Pérez Larrarte, quien es nieto del anciano y con la ayuda del coronel Emilio Arévalo Bracho, quien también es nieto de Emilio Arévalo Cedeño...


    ¿Quién es ese personaje, el general Arévalo Cedeño?


       -Yo tengo un compromiso con Pérez Larrarte y el coronel Arévalo, porque me han dado mucha información sobre sus abuelos. El General Arévalo Cedeño pasó toda su vida invadiendo Venezuela durante la época de Gómez; él hizo 7 invasiones en 22 años y tomó 60 pueblos y nunca ganó una batalla, eso es novelesco…


LAS HUELLAS DEL MEDICO ESCRITOR 

    

       Doctor ¿Dónde está su huella? ¿En la medicina o en el difícil arte de escribir?

     

      -Después de trabajar por más de 30 años en el hospital “Luis Razetti” de Barinas, dejé allí una huella, porque sigo creyendo que la medicina me atrapó desde muy niño…


     ¿Cómo fue eso?


     -Cuando tenía diez años de edad, vi morir de mengua a mi primo con una herida de puñal en el abdomen y desde ese momento, tomé la decisión de ser médico y sobre todo, cirujano…


     ¿Cómo se hizo escritor?


      -También desde muy joven; en Barinas conseguí esa inspiración para escribir. Barinas será siempre mi linda Barinas...


     ¿Qué recuerda de sus inicios como escritor?


      -Las leyendas y mitos de Barinas; por eso mi primera novela: “Tierra de Marqueses”. En mis inicios encontré cantidades de anécdotas, historias y recuerdos de mi familia, por lo menos de las últimas cinco generaciones en Barinas.


     ¿Esas historias eran parecidas a la Gabo –Gabriel García Márquez-? 


       -En nuestra casa y por boca de mis bisabuelos y otros antecesores, nuestra niñez estuvo llena de imaginación de un pasado con historia que se hubieran perdido si no hubiese estado presente esa pasión literaria que de pronto brotó en nuestro ser…


    Doctor ¿Por qué se negó a recibir el Premio Nacional de Literatura en el 2.004?


    -Para salvaguardar mis obras literarias de vínculos con la política, no recibí el premio…


        ¿Qué diferencia hay entre el ejercicio profesional actual al que se ejercía cuando usted comenzó la profesión de médico?


        -Se puede ejercer privadamente pero cobrando honorarios siempre de acuerdo con las posibilidades económicas del paciente y enseñar a los médicos a tener conciencia moral. 


      ¿Cómo percibe usted el sistema de salud pública a nivel nacional?


     -Me incomoda el deterioro progresivo de los servicios de salud, y pienso con resignación que Barinas es un pueblo que no se merece lo que le está pasando…


    ¿Qué le recomienda a la nueva generación de médicos?


     -Yo exhorto a los nuevos médicos tener siempre seriedad para que sigan manteniendo muy en alto sus banderas de dignidad por sobre todas las cosas y, que jamás se dejen influir ni como profesionales ni como docentes, de las diferencias políticas o de las maniobras sucias que están sucediendo….


Foto-leyenda

Cada vez que colocábamos un grabador al doctor José León Tapia, salía de su boca un torrente de historias y leyendas que adquirió por los caminos de Barinas (foto Yonny Camacho)

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